La costumbre de Carod Rovira de utilizar su cargo en la Generalitat para despilfarrar a placer ha creado escuela: La consellera de Benestar Social, Carme Capdevila (ERC) decidió aprovechar los últimos meses que le quedan en el gobierno catalán para pasar unos días de vacaciones en New York a costa de los contribuyentes, entre el 1 y el 12 de marzo
La excusa para este despilfarro ha sido participar en la llamada "Comisión para la Condición Jurídica y Social de la Mujer en la sede de las Naciones Unidas", una patochada a la que también fueron invitados varios altos cargos del Departamento de Gobernación, también de Esquerra.
En cualquier caso, lo que resulta obvio es que este viaje evidencia la magnitud del desprecio que sienten los políticos del tripartito catalán por la austeridad en las cuentas públicas que teóricamente deben mantener las administraciones y por la cual se ha ordenado la reciente subida de impuestos en España.
A esta charlotada se ha sumado, como no podía ser de otro modo la ministra Bibiana Aido en representación del gobierno español.
Hay que recordar que el 24 de febrero el presidente Montilla anunció pomposamente en el parlamento catalán su intención de realizar políticas de austeridad y de limitación de los costes de la administración. Ni que decir tiene que pagar unas vacaciones a costa de los contribuyentes a los altos cargos supone una burla en toda regla a esas promesas.
Hay que destacar que la Consellería de Carme Capdevila, famosa por sus despilfarros compulsivos en informes disparatados para enriquecer a amigos y conocidos (y por los que está denunciada por malversación de fondos públicos) hace un año se hizo tristemente famosa cuando negó las prestaciones para la ley de dependencia a una anciana de Artesa de Segre, a la que se negó toda ayuda hasta 2013 ya que considera que el dinero público no está para destinarlo a solventar el bienestar de los ancianos y necesitados sino el suyo propio.
Hace unos días además, y pese al boicot informativo férreo de los medios de comunicación catalanes, todos comprados a base de subvenciones por el tripartito para acallar su corrupción, supimos que la Consellería de Carme Capdevila, encargada de asumir la financiacion de las residencias geriátricas y de las prestaciones de la ley de dependencia, estaría acumulando importantes impagos en sus obligaciones hacia estos centros, de más de 7 millones de euros, a alguno de los cuales la Generalitat le adeuda más de 200.000 euros sólo por prestaciones de la ley de dependencia. La respuesta de la consellera fue fulminante ya que envió a estas residencias a inspectores de la consellería para proceder a sancionarlas por haber denunciado más de la cuenta. ¿Quizá porque necesita el dinero de la consellería para sus viajes de placer?
Así es la política catalana actual,de la que Capdevila es un ejemplo modélico. Una casta corrupta de vividores que ocupan sus cargos con la única finalidad de enriquecerse sin ningún escrúpulo, aprovechando que el silencio mediático de los medios -comprados- catalanes, les da un plus de impunidad para su latrocinio y eso si, envolviéndose en la bandera del catalanismo que dicen defender y que en realidad es una torpe excusa para justificar una codicia y una desvergüenza absolutas.
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