El pasado 19 de junio falleció en la India Vicente Ferrer, cooperante que llevaba en el país desde 1952 realizando una ingente obra de apoyo y solidaridad a los más desfavorecidos que ha implicado a 1.900 personas y a 139.000 colaboradores, que desde todo el mundo apadrinan o colaboran económicamente a los proyectos de su fundaciónLos valores que representaba en vida Ferrer han servido con ocasión de su fallecimiento para poner demanifiesto cuan lejos estaban de los valores de la clase política catalana como demuestra la noticia publicada hoy en La Vanguardia:
Noticia que se une a la que se conoció este fin de semana según la cual la Generalitat, siempre dispuesta al despilfarro generalizado SE NEGÓ a pagar ni siquiera una triste corona funeraria en su despedida, como muestra del desprecio que los actuales jerarcas del régimen sienten por la obra de este hombre cuyos valores simbolizan de manera nítida la mejor antítesis a los valores de la clase política catalana actual: Codicia desenfrenada; desprecio absoluto por los problemas reales de los ciudadanos y pasión faústica por el enriquecimiento económico con dinero público exactamente todo lo contrario de los valores que simbolizaba Ferrer con su obra
Vicente Ferrer, con su muerte y el desprecio que ha recibido de los politiquillos catalanes, ha puesto clamorosamente de manifiesto el enanismo moral y la bajeza permanente en la que chapotean nuestros dirigentes mejor que con cualquier otra crítica que pudieramos hacer. La triste realidad, es, sin embargo, que estos enanos que nos desgobiernan son el penoso reflejo del nivel humano y social de la Cataluña actual.
Esta es nuestra vergüenza...













